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Una gestión empresarial eficiente supone un trabajo constante basado en diversos parámetros. Lo que nos obliga a mantener una vigilancia estrecha de las cifras, el plan de negocio o las utilidad estrategias que ponemos en práctica.

Es decir, hablamos de tareas que implican buscar la mejora continua de todos los procesos. Algo que los japoneses resumen con una sola palabra: Kaizen.

El plan de negocio

Un plan de negocio suele ser una declaración formal que implica diversos objetivos. De esta forma se recogen las pretensiones generales de la organización.

Primero de forma global, según el sector, competencia y posibilidades. Y después con más detalle; por ejemplo, desglosadas por departamentos.

Esta especie de guía puede facilitar ese plan que la compañía debe seguir durante el ejercicio en curso para lograr esos objetivos establecidos.

La estructura del negocio

Según el tamaño de la empresa o si ésta dispone de departamento de recursos humanos, se establecerá un orden jerárquico. Así como unos puestos a cubrir. Porque los objetivos anteriores se asignarán a unos departamentos o profesionales competentes.

De esta forma se podrá confeccionar un organigrama acorde a las necesidades de la organización.

La contabilidad del negocio

Todos los movimientos financieros deben registrarse. Porque conocer las finanzas nos permitirá saber dónde están las posibilidades de mejora. Además de cuáles son los costes a optimizar y los gastos a reducir para crecer.

Por otro lado, saber exactamente qué costes imputamos a nuestros procesos, es clave para ponerles precio. Todo eso sin perder dinero y cubriendo todos nuestros gastos.

¿Quieres beneficios? Pues empieza por un buen control financiero.

Comprueba que funciona

Todas las acciones deben poder comprobarse. De esta forma, si pones en marcha algún proceso nuevo tienes que ser capaz de conocer su eficacia. Así puedes valorar la relación entre costes y beneficios antes de saber si te interesa seguir adelante.

Esto es más complejo de lo que puede parecer, pero muy necesario. Porque cualquier decisión que se toma en una empresa debe fundamentarse de forma correcta.

Parte de estas comprobaciones se llevan a cabo mediante auditorías internas o externas.

Por ejemplo, si defines que ciertos procesos deben hacerse de una determinada forma, debes comprobar que todos los trabajadores o implicados lo saben.

Esto también te permitirá revisar si las directrices establecidas son realmente útiles o si pueden mejorarse.

La gestión empresarial es compleja, pero muy necesaria. Por eso podemos ofrecerte ayuda para llevar a cabo esa gestión en tu compañía. Consúltanos cualquier duda y estaremos encantados de ayudarte.