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Una Sociedad Limitada o una Sociedad Anónima van a suponer ciertas diferencias. Y es que la forma jurídica de cada negocio es importante, sobre todo por las responsabilidades que de ella se derivan, por ejemplo.

También debes conoces las diferencias entre unas y otras para saber cuándo cambiar de fórmula jurídica. De esta forma podrás ajustar también los costes y los recursos.

Vamos a ayudarte a conocer más a fondo estas opciones.

Principales características de una Sociedad Limitada

Este tipo de sociedades son las más habituales y extendidas en nuestro país. Es común entre las empresas familiares y estas son sus principales características.

  • Pueden ponerse en marcha con un solo socio (entonces sería una SLU o unipersonal).
  • Se formalizan con un capital bastante bajo, comparado con otras mercantiles y este limita la responsabilidad de cada socio (tanto el inicial como el que se acumule posteriormente en la S.L).

En cuanto a los inconvenientes de crear una Sociedad Limitada, serían los siguientes.

  • Es muy complicado transmitir las participaciones sociales en las que está dividida la sociedad. Éstas no pueden considerarse o llamarse acciones.
  • Podría darse el caso en el que las financieras nos exijan ciertas garantías personales para poder obtener liquidez. Y esto significa que nuestra responsabilidad aumentaría, ya que también estaríamos arriesgando otros bienes.

Principales características de una Sociedad Anónima

Una Sociedad Anónima solo suele formalizarse en grandes empresas o cuando hay bastantes accionistas. Veamos sus características principales:

  • También puede crearse desde un solo socio, pero esto ocurre muy rara vez.
  • Podrían salir a bolsa y cotizar en el mercado de valores, algo que no sucede con las S.L. En este caso, estarían supervisadas por la CNMV o Comisión Nacional del Mercado de Valores.
  • El capital de apertura es mucho mayor (60.000 €). Pero la responsabilidad entre los socios es de tipo solidario, limitada también a lo que cada uno aporta. Y aquí los socios podrían vender fácilmente sus participaciones.
  • Puede aportarse inmobilizado o bienes no dinerarios, pero deben tasarse por un experto externo e independiente.

Y dicho esto, deberíamos hablar de los inconvenientes de formalizar una S.A:

  • Toda la burocracia y tramitaciones de este tipo de sociedad mercantil es compleja y supone un mayor coste.
  • Es imprescindible contar con una aportación de 15.000 € para su creación (el 25 % del total).

En ambos casos, los períodos de constitución rondarían los dos meses. Pero, si tienes cualquier duda al respecto, ponte en contacto con nosotros ¡estaremos encantados de ayudarte!. Somos tus Asesores